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William
Playfair
The Commercial and Political Atlas
and Statistical Breviary
Edited and Introduced by Howard Wainer y Ian Spence
Cambridge University Press (2005)


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31
de octubre de 2005
En el principio estaba William Playfair
La infografía
estadística tiene una fecha de nacimiento precisa:
1786. En ese año, un ingeniero escocés de veintisiete
años, William Playfair, publicó un Atlas que
no incluía mapa alguno, sino unas extrañas ilustraciones
basadas en trazos simples, rejillas y colores planos que,
en palabras de su autor, tenían como objetivo aplicar
“los principios de la geometría a las Finanzas
(con el objetivo de) dar una idea más simple y sencilla
del progreso gradual (de una magnitud) y de cantidades comparadas
en diferentes períodos presentando a los ojos figuras
cuyas proporciones se corresponden con las sumas especificadas”.
La idea
era, al contrario de lo que pueda parecernos hoy en día,
rompedora. La representación visual del espacio se
venía usando desde hacía siglos, pero a nadie
se le había ocurrido antes representar largas series
numéricas visualmente, en vez de con meras tablas.
Playfair, en su colección de diagramas, ofrecía
una visión omnicomprensiva del comercio entre las naciones.
De paso, inventó los que hoy coloquialmente llamamos
gráficos de fiebre, barras y tartas.
Es comprensible,
pues, que esta nueva edición de The Commercial
and Political Atlas (1786-1801), junto con el
Statistical Breviary (1801), los
dos libros más importantes de Playfair, sea una excelente
noticia, dadoo que se trata de textos esenciales para comprender
de dónde venimos. Aparte de su evidente interés
y de la belleza de las gráficas, el detallado prefacio
de Ian Spence (Universidad de Toronto) y Howard Wainer es
una pequeña obra maestra de la teoría del diseño
de información y pone a Playfair en su contexto. Los
editores ofrecen, además, una interesante bibliografía
complementaria.
Y es que las grandes
invenciones (y la de Playfair es una invención fundamental)
nunca ocurren en una burbuja de vacío. La comunicación
visual existe desde que la Humanidad es Humanidad, pero el
desarrollo del diseño de información está
ligado a las épocas en las que la razón es hegemónica
y beligerante, como la Ilustración o los comienzos
de la revolución industrial. Spence y Wainer son muy
claros en su descripción del entorno en que Playfair
recibió su educación:
“Playfair
comprendió que nuestras capacidades perceptivas y cognitivas
eran sumamente importantes. Tal vez no debamos sorprendernos
por este hecho, puesto que los hermanos Playfair estaban muy
familiarizados con las ideas y los métodos de los filósofos
empíricos escoceses –en particular Hume, Reid
y Stewart– cuyas investigaciones se centraban en cuestiones
relacionadas con la percepción y la cognición
que siguen siendo objeto de estudio de los psicólogos
experimentales” (p. 29).
El propio Playfair
lo apostilla en los prólogos del Atlas y del Breviario:
“Como el
ojo es el mejor juez de la porporción, ya que es capaz
de estimarla con mayor velocidad y precisión que cualquier
otro órgano (…) estas formas de representación
porporcionan una idea simple, precisa y permanente al dar
forma a números que de otra manera parecerían
abstractos y desligados los unos de los otros (…) (Estas
representaciones, al contrario que las meras tablas) unen
proporción, progresión y cantidad”.
Por si
fuera poco, Playfair estaba también muy interesado
por la economía. En 1805 publicó una edición
crítica de Investigaciones sobre la naturaleza
y causa de la riqueza de las naciones, de Adam Smith.
“A medida que el conocimiento de la Humanidad aumenta”,
apuntó en el Atlas, refiriéndose a la economía,
“es cada vez más importante crear modos simples
y sencillos de transmitir información de un individuo
a otro y de un individuo a muchos”. El mundo de Playfair
atravesaba un torbellino de innovación, se hacía
más complejo a medida que ganaba en prosperidad. La
necesidad de adquirir conocimiento especializado espoleaba
la creación de nuevas formas de comunicar adaptadas
a dicho conocimiento.
Playfair
era muy consciente de la revolución que estaba desencadenando,
lo deja bien claro en ambos libros sin ningún pudor,
e incluso en algún momento pide que se le reconozca
el mérito, lo que parece relacionarse con la relativa
mala fortuna que le persiguió durante toda su vida.
Ninguna de sus obras obtuvo un gran éxito, pese a que
Luis XVI, el rey cuyo destino sería morir guillotinado
durante la Revolución Francesa, recibió un ejemplar
del Atlas y elogió aquellos diagramas, que podían
ser comprendidos por cualquier lector independientemente de
su idioma natal.
La falta
de modestia de Playfair es, pues, comprensible, al contrario
que el escaso conocimiento sobre su figura fuera de círculos
profesionales y académicos.
Más información
en
Wainer, H. (2000) Visual Revelations: Graphical
tales of fate and deception from Napoleon Bonaparte to Ross
perot. Hillsdale.
Tufte, E. R. (1983). The visual display of quantitative
information. Graphics Press.
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