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Nigel Holmes
Wordless Diagrams
Bloomsbury
2005

Cómo
se dan besos de saludo en diferentes países. Pinche
para ampliar.

Cómo
se hace un estiramiento de cara. Pinche para ampliar.
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26
de abril de 2005
Pensamiento visual y síntesis
El pensamiento visual trajo por
la calle de la amargura a los filósofos desde el principio
de los tiempos hasta que las neurociencias llegaron al rescate
en el siglo XX. Platón convirtió a las imágenes,
trasuntos imprecisos de un mundo real lejano e inaprensible
para los mortales, en el centro de su sistema, y para Aristóteles
pensar era ver dentro del cerebro: imaginar un objeto
significaba reproducirlo visualmente en el interior de nuestra
cabeza.
Sin embargo, y siendo cierto
que nuestro pensamiento es visual en una gran parte, una imagen
mental no es lo mismo que una imagen visual.
Descartes se dio cuenta de esta distinción fundamental
y explicó que las imágenes que se forman en
el pensamiento no son idénticas a los objetos representados
debido a cómo funcionan los procesos mentales: pensar
es reducir, sintetizar y ordenar según caracteres básicos.
Según Maurizio Vitta en El sistema de las imágenes
(Paidós):
"El conocimiento se da por
la reducción de los fenómenos a sus cualidades
primarias, sin aprehender su confusa totalidad sino, al contrario,
seleccionando sus caracteres fundamentales, las imágenes
que captan en la materialidad del signo y la íntima
y verdadera naturaleza del objeto representado son, a su modo,
vehículos de conocimiento; y cuanto más restringida,
alusiva y abstracta sea esa representación, más
se aproximará a la capacidad de síntesis representativa
de las figuras geométricas. De modo que la distancia
entre la Imagen y la Cosa, en lugar de reducir el valor cognitivo
de una con respecto a la otra, fundamenta su validez"
(p. 43).
¿A
qué viene esta extensa introducción? El nombre
de Nigel
Holmes no es desconocido para los profesionales
de la infografía. Su trayectoria profesional y sus
libros
siguen siendo, después de muchos años, un ejemplo
para principiantes y veteranos. El lema de Holmes está
muy relacionado con cómo pensamos visualmente: menos
es más. Sus explicaciones son más claras
y bellas cuanto más simples, cuanto más se acercan
a la esencia del objeto. No busca la representación
exacta, sino la asociación rápida entre los
existentes y nuestras imágenes mentales previas. Por
eso son tan efectivas.
Wordless
Diagrams, su más reciente publicación,
es un catálogo de explicaciones, la mayor parte de
ellas por medio de secuencias numeradas. No es cierto que
no haya palabras en el libro: las hay en la sobrecubierta,
los agradecimientos y el índice (un titular para cada
apartado resulta imprescindible), pero el contenido hace justicia
al encabezado. Desde cómo se degusta un vino hasta
cómo hacer globos con chicle, pasando por otras propuestas
más disparatadas (cómo entrenar a un tigre para
que te deje meter la cabeza en su boca durante una exhibición
de circo, cómo dibujar a Charlie Chaplin... ¡cómo
enseñar a tu perro a atrapar un disco volador!), todas
ellas destilan ingenio, maestría y buen humor. Es una
paradoja comprar un libro y luego no poder leerlo, dirán
algunos. Lo divertido es no poder leerlo y disfrutarlo de
todas maneras.
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