
Fig1: Medieval Views of the Cosmos

Fig2: Pinche para ampliar

Fig3: Pinche para ampliar

Fig4: Pinche para ampliar
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30
de enero de 2006
Diagramas medievales
El cerebro
es, en síntesis, una máquina que organiza información
creando redes lógicas de conexiones. Tal vez por eso
nos resulten tan útiles los organigramas, esas maravillosas
abstracciones visuales en las que la causalidad subyacente
a un proceso se nos presenta diáfana. O los mapas de
ruta/diagramas de enlaces, cuya obra maestra es el plano
del Metro de Londres de Henry Beck.
Abstracción
es una palabra clave en el diseño de información.
También en cartografía. Diseñar una representación
de la realidad conlleva prescindir de la información
no pertinente para que aquélla que interesa destacar
sea legible. Cualquier mapa (en general, cualquier representación
gráfica) es un retrato interesado de lo existente.
En un mapa de carreteras nunca incluiremos datos orográficos.
Recordemos: nivel
de iconicidad..
Medieval
Views of the Cosmos: Picturing the Universe in the Christian
and Islamic Middle Ages (Fig. 1) es un interesante
vistazo a la concepción medieval del Universo, tan
alejada de esa imagen de pesadilla que nos ha legado la sabiduría
popular. Muy pocos sostuvieron en dichos tiempos, por ejemplo,
que la Tierra fuese un disco plano, en contra del mito
desarrollado entre la Ilustración y el siglo XIX. El
sabio medieval es sincrético: heredero de cosmologías
clásicas. En todas ellas la Tierra es una esfera. Bienvenida
sea esta reivindicación de siglos tan despreciados
como poco conocidos.
Pero si
este libro es fundamental es por cómo muestra que la
abstracción ha sido siempre herramienta del narrador
visual. El libro de las curiosidades, tratado árabe
del siglo XI, contiene un mapa del Mediterráneo (Fig.
2) tan abstracto que el perfil geográfico del mar resulta
irreconocible, pero que contiene información sobre
120 islas, 121 puertos, vientos y zonas clave para la navegación.
Según
argumentan Edson y Savage-Smith, esto sugiere que el objetivo
de su autor era reflejar un itinerario. Como el mapa
de Beck, que prescindía de la forma real de las líneas
de Metro y de cualquier detalle de la superficie de Londres
para centrarse en lo que realmente interesa al viajero habitual:
cómo puedo llegar a mi estación de destino,
en qué lugares debo cambiar de línea. Es cierto
que la comparación es injusta: Beck creó su
abstracción partiendo de un conocimiento geográfico
exacto, mientras que la simplificación del cartógrafo
árabe puede tener origen en la falta de fuentes, en
la ignorancia. Pero es enriquecedor reflexionar sobre la similitud
de los resultados.
El libro
contiene muchas otras curiosidades, como un estilizado plano
de Sicilia (Fig. 3) o un esquema del siglo XII que explica
a los habitantes de Aleppo, Damasco, Jerusalén y El
Cairo hacia dónde deben mirar si quieren rezar en dirección
a la Meca (Fig. 4). Medieval views of the Cosmos
es, pues, excelente para comprobar que nuestra forma de interpretar
una representación visual depende mucho menos de nuestra
cultura que de nuestro legado evolutivo. Y para intuir que,
al igual que existe una gramática universal (Chomsky
y Pinker),
es probable que los principios básicos de la comunicación
gráfica también sean comunes a la Humanidad
entera.
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